viernes, julio 21, 2006

Recuperando a Woody Allen (II: M. Farrow)

Seguimos por donde lo dejamos:

-Recuerdos (1980): ésta es quizás la película de Woody Allen de la que guardo peor recuerdo. Intenta hacer su particular versión de 8 y medio (reconozco que no soporto al Fellini post-Cabiria, como algún día explicaré...) y obtiene un resultado muy extraño.

-La comedia sexual de una noche de verano (1982): comienza la etapa Mia Farrow, pero Allen sigue empeñado en hacer versiones personales de las películas que admira. Esta vez a costa de la obra maestra de Bergman Sonrisas de una noche de verano. No obstante, le sale una buena comedia, donde los personajes quedan muy bien definidos, y el espectador puede comprender sus motivaciones y deseos reprimidos.

-Zelig (1983): extraordinario experimento que sólo parece recordado por un pequeño sector de la crítica. Retoma la idea del falso biopic como hiciera en su ópera prima, pero aquí narrado a modo de documental, para descubrirnos al hombre camaleón, que se convierte en aquello que tiene más cerca. Con un ingenio divertidísimo y una gran disección de la mentalidad occidental de principios del siglo XX, esconde tras de sí la universal idea del hombre que desea ser aceptado por su sociedad. Muy recomendable.

-Broadway Danny Rose (1984): otra estupenda comedia muy olvidada en nuestros días. Allen crea un personaje inolvidable en la figura de ese representante de estrellas bonachón, que se mueve entre lo tierno y lo patético. Fábula desengañada de un mundo injusto, donde el poder de la nostalgia impregna cada fotograma.

-La rosa púrpura de El Cairo (1985): una de sus obras maestras más conocidas. Una de las historias de amor más conmovedoras que nos ha dado el séptimo arte. Un retrato femenino magnífico, que sólo Mia Farrow podía haber hecho. Tristeza y soledad empapadas de la esperanza de entrar en una sala de cine y vivir otras vidas. ¿Es real el cine? ¿Es real la vida? ¿Es real lo que percibimos, lo que sentimos, o lo que los demás nos dicen que existe? Una escena final inolvidable (que la productora intentó hacerle cambiar para ser más comercial) cierra esta maravilla de poco más de hora y cuarto de duración. No importa que la idea original la tuviera antes Buster Keaton. La favorita del director. Nunca el poder evasivo del cine había sido tan reivindicado desde Los viajes de Sullivan de Sturges.

-Hannah y sus hermanas (1986): otra obra maestra al saco, esta vez siguiendo la línea que empezó con Annie Hall y Manhattan, y que volvió a ser reconocida con tres Oscar (para Allen esta vez sólo el guión). Una de sus películas más equilibradas y consistentes, donde están presentes sus temas y enredos más habituales. Chéjov encubierto de Bergman y Chaplin y pasado por el "toque Allen". Viaje introspectivo a los demonios de nuestra sociedad a través de una de sus comedias más profundas.

-Septiembre (1987): una de sus películas más injustamente atacadas, supongo que por volver de lleno al drama más asfixiante y retomar no sólo los temas e inquietudes sino también el espíritu y estilo de Ingmar Bergman. Una familia desata sus pasiones más reprimidas en una casa de campo durante una noche de apagón. Clima perfecto para el universo que desarrollarán los personajes. Excelentemente rodada e interpretada, es dura pero no se atraganta. Sencillamente magnífica.

-Días de radio (1987): entrañable película que bucea entre los recuerdos de infancia del director como hiciera en su día Fellini en Amarcord (también me viene a la cabeza la truffautiana La piel dura), pero sin la exageración onírica de éste. Una familia judía en Brooklyn en los años cuarenta. Probablemente, su película más personal y nostálgica, con momentos realmente divertidos. La naturaleza del relato hace que sea algo desigual en algunas ocasiones, pero la belleza y poesía que capta en ciertos momentos hacen olvidar cualquier cosa. La infancia según Woody Allen.

-Otra mujer (1988): otra de las películas infravaloradas de Allen (como siempre que se pone serio). Para mí, la cumbre de sus obras bergmanianas. Intimista historia que nos mete en lo más profundo de la mentalidad y sentimientos de una mujer madura que se muestra insegura respecto a lo que ha hecho con su vida. Emoción pura en esta maravilla introspectiva basada en las voces que atraviesan habitaciones por los conductos de ventilación...

-Delitos y faltas (1989): nuevamente personajes chejovianos para desarrollar una trama que sobrevuela al Dostoyevsky de Crimen y castigo. Nunca Allen había mezclado sus facetas cómica y dramática con tanta armonía. La moralidad, la culpa, el peso de nuestra propia vida a las espaldas..., y como contrapunto, la alegría del cine, de la vida, del amor, la maravillosa ligereza de Cantando bajo la lluvia, el asombro ante la posibilidad de seguir adelante, de mantener la esperanza en un mundo de semejante hostilidad. Para mí, lo mejor desde Manhattan.

-Alice (1990): pequeña joya de la que casi nadie se suele acordar (al menos para bien). Uno de sus mejores retratos femeninos, esta vez mezclando comedia, fantasía e introspección. La insatisfacción burguesa de los 90 a escena. Mia Farrow, de nuevo fundamental. La película habla en voz baja, como un susurro que intenta sobrevivir.

-Sombras y niebla (1991): homenaje de Allen al expresionismo alemán. Atmósfera muy bien conseguida y gran punto de partida. Sin emabrgo, la segunda mitad de la cinta no está bien engarzada, resulta algo grotesca y hace que la película se tambalee a ratos. No obstante, es muy interesante.

-Maridos y mujeres (1992): posiblemente, la última obra mayor de Allen, que coincidió con su traumático periodo de separación de Mia Farrow. El neoyorquino sigue experimentando, ésta vez rodando cámara en mano con un estilo que en ocasiones recuerda a John Cassavettes, y nos adentra de esta forma en unos matrimonios que están a punto de estallar. Allen demuestra que es un gran director al unir fondo y forma de la mejor manera posible, filmando con garra y desesperación la violencia que se palpa en las relaciones. Compleja, madura, reflexiva y nada complaciente. ¿Por qué los seres humanos seremos tan raros?

4 comentarios:

Su dijo...

De este pack me gustan MUCHO La rosa y Maridos. Mucho mucho.

También vi hace un montón La comedia y Hannah, y aunque no las recuerdo del todo bien, sé que fueron de las que me gustan pero no tanto. Con Delitos me pasa igual, que a todo diox le parece de las mejores, maravillosa y esa, y a mí me gusta, pero prefiero con mucho otras...

El resto noles. Aish.

Daniel Quinn dijo...

La rosa y Maridos..., te veo entre romántica y desesperada, jeje. De todos modos grandes elecciones, ya has visto que a mí también me encantan... Respecto a Delitos y Hannah..., bueno, para todos los gustos, a mí me parecen de las grandes de verdad ;p
Saludos!!

sedmikrasky dijo...

A mí me encantan especialmente "Interiores" y "Recuerdos". De la primera tengo que reconocer que la prefiero a muchas de las obras del Allen "convencional". Quizás por eso mi opinión no sea muy de fiar. Pero también creo que, de no venir firmada por Allen, estaría mucho mejor considerada. No solo fue un gesto muy valiente por parte del director (pocos cambios de registro tan brutales se me vienen a la cabeza), también creo que es una película muy brillante en muchos sentidos (guión, interpretación).

Y en cuanto a "Recuerdos", la influencia Felliniana yo creo que se limita a unas escenas muy concretas y que en general es bastante "Allenesca". Tiene algunos de los gags que más me han divertido de Woody; además, es una de las películas más odiadas por Carlos Boyero, ¡una buena razón para adorarla!

Daniel Quinn dijo...

Pues mira que a mí Interiores es la que menos me gusta de sus pelis bergmanianas... Me parece mucho más certero en Otra mujer y Septiembre, quizás también porque me da la impresión de que pone más de su propio mundo sin alejarse tampoco del maestro.
Recuerdos no me gustó cuando la vi, pero no recuerdo prácticamente nada de ella salvo, quizás, esas escenan concretas (y algún plano de Charlotte Rampling por lo que ya merecería la pena la película, jeje). Recuerdo que la vi el año que llegué a Madrid, en un pase muy muy notámbulo de Telemadrid...

Pero les volveré a dar otra oportunidad algún día. Últimamente he vuelto a ver alguna peli de Allen y Hannah y sus hermanas, por ejemplo, ha subido aún más en su pedestal, qué gozada..., descubrí algunas escenas maravillosas que no recordaba. Del mismo modo cada vez pienso más que se ha sobrevalorado demasiado Match point...
Un saludo!