jueves, julio 20, 2006

Recuperando a Woody Allen (I: Inicios y D. Keaton)

Aprovechando el ciclo que la 2 está dedicando este verano a Woody Allen (aunque algo parcial y defeciente para mi gusto) voy a realizar una somera aproximación a su filmografía y a la impresión que me provocan sus películas. Algunas no las veo desde hace bastante tiempo, así que probablemente tenga una imagen algo distorsionada de ellas. Para quien quiera un análisis más completo recomiendo el estudio que le dedicó mi revista favorita, Miradas de cine (Dossier Woody Allen), hace algún tiempo.



Para empezar tenemos su primera etapa, de aprendizaje e iniciación como director, que, personalmente, es la que menos me gusta. Casi no existen personajes ni trama consistente. Podría englobarlas todas en una pero voy a desglosarlas un poco. No considero como primera película aquella cosa extraña de Lily la tigresa, o El número uno (se la conoce de las dos formas), que realizó partiendo de otra película ajena a él y cambiando los diálogos en el doblaje.


-Toma el dinero y corre (1969): tiene chispa y gracia, así como algunos gags memorables, pero todos aislados y deslabazados, sin ninguna coherencia. Se nota que es la primera, pero resulta recomendable no sólo para fans.


-Bananas (1971): también muy deficiente desde el punto de vista cinematográfico. Prosigue el humor absurdo pero de un modo muy irregular, esta vez a través de una sátira de las dictaduras sudamericanas.

-Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y no se atrevió a preguntar (1972): más de lo mismo. Humor muy poco sutil, pero al menos irreverente para su época. Sketchs de diferente gracia. Creo que se ha quedado un poco vieja.

-El dormilón (1973): ahora las "risas" son a costa de la ciencia ficción, pero a mí sólo me sirvió para conciliar el sueño. Dato destacable: comienzo de su colaboración con Diane Keaton.

-La última noche de Boris Grushenko (1975): Allen hace un amago de entrar aquí en terrenos más profundos, sobrevuela a Tolstoi y Dostoyevski con temas como la existencia y la muerte (homenaje al Bergman de El séptimo sello incluido), pero revestido del humor absurdo y el esquema irregular de estas primeras películas. No obtante, tiene momentos buenos y es la bisagra que nos abre la puerta a sus grandes films.

Antes de cerrar esta etapa me gustaría destacar que para mí lo más interesante de este período fue su participación en la película de Herbert Ross Sueños de un seductor (1972), donde Woody adaptaba su propia obra de teatro reservándose el papel principal. Aquí sí podemos decir que se trata de una "comedia seria", con personajes bien construidos, llenos de ternura, y un sentido homenaje a Bogart, Casablanca, y la cinefilia más clásica.


-Annie Hall (1977): magnífica película que abre su etapa de esplendor. El cómico se pone serio y disecciona las relaciones de pareja con la precisión de un cirujano. Personajes inolvidables, que crearon época, los de Alvy Singer y Annie Hall, en una historia donde lo cómico y lo melancólico se mezcla con gran armonía. Con esta película se reconoció a Woody Allen hasta en los Oscar, de los que se llevó cuatro. En su contra sólo se me ocurren dos cosas: 1) algunos efectos pueden haber quedado algo anticuados, muy setenteros; 2) las posibles comparaciones con su posterior Manhattan, para mí la versión pulida y perfecta de esta obra maestra.

-Interiores (1978): aquí se atreve al fin a sobrevolar a su admirado Bergman con un drama cerrado en torno a tres hermanas, de un intimismo arrollador. El clima es duro como pocas veces, sin ninguna concesión al humor, incómodo, quizás demasiado frío. La película promete pero creo que no termina de llegar a buen puerto. El Allen más aséptico y desengañado hasta su última Match point. De todos modos, debería volver a verla, ya que siento el recuerdo algo distorsionado. Cuanto menos, podía decirse que era muy interesante.

-Manhattan (1979): "Adoraba Nueva York, la idolatraba desmesuradamente...". Así empieza la que para mí es su obra maestra más inalcanzable y una de las cimas de la cinematografía universal (la pondría entre mis dos o tres películas favoritas de todos los tiempos). Manhattan va mucho más allá de sus entrañables y complejos personajes, de su finísimo, exquisito y prolijo humor, de la soberbia reflexión sobre la inmadurez, la vida urbana, la intelectualidad, la inocencia, el tiempo, el amor, el desengaño, las oportunidades perdidas..., el siglo XX. Woody Allen parece aquí transformado en su faceta como director (la cual siempre se había supeditado a su labor de guionista) y consigue extraer auténtica poesía, magia en movimiento, de cada uno de sus planos. Hasta las piedras se conmueven delante de este film. Si un extraterrestre estudiara Historia universal, la película que habría que ponerle para estudiar el siglo XX en el mundo occidental sería ésta. Manhattan, paradigma de clásicos. (Dato increíble: Woody Allen odia esta película, dice que está muy alejada de la esencia que él quería captar; nunca le gustó y, de hecho, una vez terminada intentó quemarla. Lo dicho, ojos como platos).

2 comentarios:

Su dijo...

1) Gracias por el especial que te has currado, me lo voy a leer ahora de pe a pa (aunque no coincidamos en nuestras tops más tops, me encanta leer opiniones sobre este hombre). Te pienso plantar unos enlaces así de grandes en mi forillo.

2) Gracias por el enlace al especial ese de Miradas, ahora le iré a echar un ojo.

3) Sobre este primer post: sólo he visto "Todo lo que siempre quiso saber..." y como ya te dije, me gustó, pero me la habían pintado tan divertida que esperaba despollarme más. Eso sí, la oveja una ricura (las ovejas y yo xD). "Annie Hall" la veré en cuanto la consiga, y te vengo a contar. Me apunto como necesaria-casi-que-sí "Manhattan"

Daniel Quinn dijo...

Muchas gracias Su, yo ya te tengo enlazada. Me da un poco de miedo lo de Manhattan; no hace mucho desperté grandes expectativas en una amiga y la acabó decepcionando... Pero bueno, hay que verla aunque sólo sea porque contiene la quintaesencia del cine de Allen :)
Saludos!!

PD: búscate a alguien más que te la recomiende para que podamos compartir culpas, jeje.