lunes, abril 09, 2007

La vida instrucciones de uso, de Georges Perec

“Me imagino un inmueble parisino al que le arrancaran la fachada.” Georges Perec



Al terminar la lectura de "La vida instrucciones de uso" sólo queda una sensación de enormidad, de no poder abarcarlo todo, de maravilla encorsetada en 600 páginas que forman un relato corto. Porque este libro podría ser infinito, al menos si la genialidad no tuviera fin.

Perec nos presenta una urdimbre de historias entrelazadas silenciosamente a través de un edificio parisino que vive su decadencia. Porque la decadencia de un edificio es la de sus habitantes, y Perec se muestra extremadamente minucioso y conscientemente nostálgico. La novela es un gran juego (¿no es todo un juego, en definitiva?), pero esto no la priva de tener mucha más alma que las novelas pretendidamente serias. Perec demuestra ser un romántico, busca lo que se esconde en la trastienda y lo cubre con un artefacto deslumbrante, que no puede ocultar la emoción latente en cada detalle y la empatía con sus personajes.


Siempre había tenido referencias de "La vida instrucciones de uso" como una novela ardua, difícil de leer, de esas a las que se debe entrar con todo el respeto que se debe a los grandes. Creo que a Perec no le gustaría eso porque, siendo uno de los grandes, su novela es, seguramente, la más entretenida y divertida que he tenido nunca entre mis manos. Se puede comenzar con cautela, pero basta con leer los primeros capítulos (de los 99 que tiene la obra) para sentirla como propia y "perderle totalmente el respeto". Tengo la sensación de que cualquiera que la lea siente que es la novela que a uno le hubiera gustado escribir, por ser tan cercana a todas nuestras emociones, por latir con semejante viveza y por mostrarnos una representación del todo más absoluto. Ésta es una novela absolutamente popular, lo digo sin ninguna duda, disfrutable por todo tipo de lector e incluso por no lectores, una fiesta de la literatura que nos sorprende por combinar de manera inmejorable lo lúdico y lo profundo.

La férrea construcción y estructura de la obra, que salta de capítulo en capítulo como un caballo de ajedrez sobre un tablero tridimensional de 10x10 no resta un ápice de espontaneidad y ligereza a lo que se cuenta: como diría Godard, una sola historia, todas las historias...

No me extraña nada que Auster y Bolaño hayan sido dos de los grandes admiradores de Perec. La habitual y siempre elogiada forma de narrar del norteamericano, con historias dentro de la historia dentro de la historia, está llevada en este libro a su máxima expresión, evocando a partir de detalles mínimos y en apariencia insignificantes, complejísimas y enormes historias. Un microcosmos que se nos muestra a partir de un instante congelado en el tiempo, a través de un único lugar que, como todos los lugares, puede ser infinito dependiendo de la graduación de la lupa con que se mire. Eso es lo que hace Perec, acercarse y alejarse, meterse en lo más profundo de cada objeto y de cada persona, y después mirarlos desde fuera, como un voyeur insaciable que sólo busca en el placer un modo de vida.

También recuerdo el discurso de Auster en la recepción del Premio Príncipe de Asturias sobre la inutilidad del arte. Seguramente esa sea la idea central de la novela, aunque enfocado más bien a la imposibilidad de huir del fracaso, y a la humilde aceptación del mismo. Hagamos lo que hagamos estamos condenados al fracaso (una novela tan ambiciosa como ésta es el mejor ejemplo) y a la invisibilidad, pero el camino recorrido para ello vale la pena. Que se lo digan a Bartlebooth... Por eso, aunque trágica en el fondo, la novela es muy optimista en su manera de abordar y aceptar la desgracia, y deja una sensación maravillosamente feliz y nostálgica al tiempo. Nostálgica, sobre todo, ante aquello que sabemos que nunca podremos vivir.

No hay palabras que puedan hacer justicia a este libro. Sólo vale correr a la biblioteca y empezar a leer.

Y para quien se extrañe de que 10x10 habitaciones sean 99 capítulos, puede buscar el número 100 en "El gabinete de un aficionado".

Dejo algunos enlaces interesantes:

Georges Perec en El Poder de la Palabra
Construcción de la novela: Cuatro figuras para La vida instrucciones de uso
Artículo de Vila-Matas sobre Bolaño y Perec en Babelia
Tentativas de construir un autor infinito
GEORGES PERÈC O LA LITERATURA COMO ARTE COMBINATORIA
Otra opinión de La vida instrucciones de uso, por Wineruda


Y por último, se me olvidaba, tengo que mencionar una palabra clave en toda la novela, la cual funciona como tal ímplicita y explícitamente: el puzzle.

9 comentarios:

Raquel dijo...

Vaya vaya, no sólo recomiendas cine sino también literatura... Me los apunto para un futuro próximo...

Daniel Quinn dijo...

Jeje, sí, me prodigo menos en opiniones literarias, pero eso no significa que me guste menos :P
Desde luego, voy a recomendar el libro de Perec a todo el que se me ponga por delante.
Un saludo Raquel!

Little Turtle dijo...

Perec moooola cien por cien acorde con el gusto francés del blog, cercano a la estela de queneau y la nouveau roman.

creo que de perec hay alguna adaptación cinematográfica, a saber.

Daniel Quinn dijo...

Pues no tenía ni idea de que Perec tuviera algo que ver con el cine, pero he estado mirando y parece que hizo sus pinitos. Sería por lo menos curioso ver algo. He encontrado sobre ello este artículo interesante.

Gracias Little!
Un saludo.

Francisco J. dijo...

Ha sido muy gratificante encontrar estos contenidos en la web.
http://diariodeunfuncionario.blogspot
por si os apetece hablar de literatura.
Saludos

Daniel Quinn dijo...

Gracias por la visita Francisco! Un saludo!

Marnie dijo...

Pues me has picado la curiosidad. Había oído hablar sobre ella, pero son tantos los libros que tengo pendientes que no me había animado todavía a echarle un vistazo siquiera por si me decidía a leerla. Intentaré conseguirla.

Daniel Quinn dijo...

Sí sí, hazte con ella!! Seguro que no te arrepientes!! :)

nUhN dijo...

Apuntado.