viernes, septiembre 22, 2006

Apichatpong llega a España



Con años de retraso se estrena en España (con una distribución lamentable, todo es cierto) "Tropical malady", la película que consagró internacionalmente a Apichatpong Weerasethakul, colocándole como pope de la última generación cinéfila. Antes de nada tengo que reconocer que la segunda hora de "Tropical malady" fue, me atrevería a decir, la experiencia más dura que he vivido delante de una pantalla, pero comprendo a todos aquellos que quedan hipnotizados, fascinados y hechizados con la maestría audiovisual de Apichatpong. A mí me parece que la película se queda en un formalismo y un experimentalismo bastante hueco que únicamente sirve como vehículo a una historia pretendidamente alegórica y que queda lejos de mi comprensión occidental (más allá de la visión más primaria).

Así que quien quiera vivir una experiencia radical, que entre a ver Tropical Malady; para mí acabó convirtiéndose casi en una tortura (tengo que decir que la primera hora me resultó bastante interesante) que puso a prueba mi paciencia como espectador. Aquí dejo las dos críticas de
Miradas de cine, una a favor y otra en contra:

En contra, Jorge-Mauro de Pedro
A favor, Manuel Yáñez

3 comentarios:

Marnie dijo...

De este tío se presentó una peli en Venecia o en alguno de estos festivales recientes, ¿no? Es que me quedé con su guasón nombre y vi el reportaje en Días de Cine. Supongo que por eso se han sacado ésta de la manga y han aprovechado para estrenarla ahora.

Yo no he llegado a ver nada suyo, pero vamos, si toda sus pelis son como las imágenes que pasaron... cosa más aburrida no se ha concebido. Eso sí, no lo digas públicamente, porque siempre te saldrán algunos con el rollo de que a ti sólo te va la basura comercial. Juas!

Rosenrod dijo...

Daniel, no te imaginas cómo me alegra coincidir contigo. Al menos, me ha hecho darme cuenta de que no tengo un problema con el cine oriental en general, sino con Apichatpong en concreto. A mí también se me hizo dura esa segunda hora, y lo peor fue darme cuenta de que había planos fascinantes (el espíritu de la vaca, el árbol iluminado, el tigre en la rama...) que, simplemente, no me llegaban porque, para entonces, estaba ya literalmente agotado.

Qué duro, madre mía.

Un saludo!

Daniel Quinn dijo...

Marnie y Rosenrod, supongo que sabéis que estamos al borde de la expulsión del panteón cinéfilo, jeje.
Siempre es bueno saber que no estás solo en estas opiniones sobre películas intocables. Sobre su condición de obra maestra el tiempo dictará sentencia... Quizás dentro de unos años nos sentemos de nuevo a verla y nos parezca una maravilla absoluta y nos asombremos de no haberla comprendido en su momento..., o quizás los que la encumbran ahora se desdigan de sus desmesurados elogios... El tiempo suele homogeneizar opiniones.
En todo caso, me alegro de que sus admiradores puedan al fin verla en pantalla grande. :)

Saludos!!