sábado, junio 23, 2007

Bergman desconocido (II): Sueños

Parece decirnos Bergman que los sueños que construyen mientras se desmoronan, que las ilusiones flotan invisibles, como conscientes de su propia fragilidad, escondidas del daño que pueden llegar a causar. La supervivencia no viene a ser más que la capacidad de cada persona para fabricar nuevos sueños a partir de los pedazos o, incluso, la manera de mover las mismas piezas desportilladas hasta que parezcan formar un nuevo y reluciente rompecabezas.



Bergman se prepara para dar el gran salto de calidad, empezar a brindarnos una obra maestra tras otra, sonrisas, sellos y fresas, rostros, espejos, comulgantes y silencios, y aborda en Sueños una película personalísima, menos ambiciosa formalmente que las posteriores, pero que esconde en sus temas y estructuras más ambiciones de lo que parece. Adopta el film una estructura de “glorieta”, con un inicio lineal que se bifurca en dos para contar los respectivos sueños de las protagonistas y vuelve a unirse en el tramo final, que, en su ambigüedad, nos hace preguntarnos cuánto tardará en llegar la próxima escisión a la vida de las dos chicas. Una de ellas es la siempre estupenda Harriet Andersson, modelo fotográfica y jovencita desorientada (quizás consecuencia de una adolescencia perdida, como nos puede sugerir su profesión), que tras su apariencia seria y responsable, consciente del propio futuro y recelosa de su noviazgo, esconde un pozo sin fondo de deseos insatisfechos que sólo se atreverá a reconocer cuando el genio de la lámpara la meta, directamente, en la boca del lobo. La otra protagonista, Eva Dahlbeck, también habitual de Bergman, es una mujer madura, que se nos presenta como seria (rígida, casi implacable), responsable y plenamente consciente de sus actos, que en soledad se transforma dejando escapar todas sus debilidades, que se manifiestan a través de sus tormentos íntimos, mostrados mediante algunos de los recursos habituales del cine del sueco. Se sugiere una pasada relación turbulenta, del mismo modo que se sugieren infinidad de detalles de las vidas de todos los implicados en la historia (aparte de las protagonistas, los dos hombres que protagonizan o desencadenan los sueños y las otras dos mujeres que, de una palmada, hacen desvanecer todo el castillo de ilusiones) con una sutileza que pueden hacerlos pasar desapercibidos.


Así pues, una de las claves de la película son las apariencias, la máscara que cada protagonista (complementarias ambas en sus sentimientos, ambiciones y modo de ser) se pone delante de una sociedad en la que todo es mentira... Y el otro punto decisivo está en el viaje, o la ausencia de una casa, una ciudad propia..., como elemento que hace replantear las vidas de las chicas. Porque cuando salimos de nuestro entorno necesitamos estar alerta, cobijados del miedo a lo desconocido, y esa desprotección nos hace ver lo que intentamos ocultar en nuestra vida ordinaria. Por eso un viaje siempre es iniciático, especialmente para Bergman, y supone un germen sobre el que replantear nuestra propia existencia al tiempo que descubrimos el rostro de quien nos acompaña despojado de cualquier careta.


La película funciona como un espejo antisimétrico, en el que las situaciones y estructuras se repiten a “ambos lados de la glorieta”, en una sabia construcción que nos envuelve y hace sentir reflejados. De esta manera, aquí radica la mayor riqueza de una historia muy contenida formalmente, semejante en ocasiones a clásicos del melodrama hollywoodiense de la época, que el director sueco remoza, lleva a su terreno, y contiene sin desbordar a la espera de hacer explotar toda su dinamita en etapas creativas más lejanas.

Bergman desconocido (I): Una lección de amor

8 comentarios:

Daniel Quinn dijo...

No tiene que ver con el post, pero acabo de ver en El país un reportaje sobre el diálogo mantenido en Nueva York por dos de los escritores favoritos del blog: Paul Auster y Vila-Matas. Tenía que dejar el link...

Daniel Quinn dijo...

Bueno, y otro notición de otro de los predilectos del blog, parece que es el día. Retrospectiva de Garrel en el Festival de San Sebastian...
Esperemos que después llegue a Madrid...

sedmikrasky dijo...

No sé yo si llegará a Madrid, la filmoteca hizo un ciclo de Garrel hace relativamente poco tiempo, dos o tres años... ¡pero ojalá llegue!

BUDOKAN dijo...

Pasar por este maraviloso espacio es reflexionar un poco sobre el lenguaje del cine. Bergman es uno de los que mejor juega con esta representación de un mundo desordenado como en los sueños en los que las imágenes mentales nos invaden para confundirse con la realidad creando otra. Saludos!

Daniel Quinn dijo...

Recuerdo ese ciclo de Garrel en la filmoteca, y me fastidia especialmente no haberlo aprovechado viendo ninguna película. En aquella época no sabía ni quién era Garrel, y quería ver algo para conocerlo, pero al final me fui de vacío... :(
Por esa frustración tengo muchas ganas de que lo repitan y así poder ver sus películas inaccesibles :)

Y lo que señalas, Budokan, es quizás el gran tema de la carrera de Bergman, la combinación de lo real con lo onírico, todo ello enarbolado para articular reflexiones de inabarcable calado.

Gracias por los comentarios y un saludo!!

sedmikrasky dijo...

Pues a ver si tienes suerte... O tenemos, porque a mí también me gustaría ver más películas suyas.

(Por cierto, te he estado espiando en Film Affinity; parece que ya has visto "Lo importante es amar", je, je...)

pequeñoIbán! dijo...

Cuento tiempo sin firmarte. Bergman es una de mis asignaturas pendientes: hay muy pocas películas suyas que no se me atraganten. El silencio no la he visto, pero por ejemplo jamás me ha llegado fresas salvajes. En cambio si Persona o Gritos y susurros. Tengo para ver el manantial y la doncella... ya te diré!

Un abrazo!

Daniel Quinn dijo...

Uff, menuda decepción Lo importante es amar... Después de Posesión y ésta creo que no lo volveré a intentar con Zulawski en mucho tiempo. Aquí creo que no sólo roza lo ridículo en muchos momentos, sino que lo sobrepasa la mayor parte del tiempo... ¡De dónde han salido esos personajes! Decir caricatura es poco... Y la panda de mafiosos-pornógrafos..., parece salida de una película de Leslie Nielsen. No sé, tampoco quiero pasarme porque hay muchos fans de esta película, pero tanto histrionismo me sobrepasa (creo que nunca he hablado de la manía que le tengo a Herzog sólo por culpa de Kinski, jejeje). Eso sí, Romy Schneider maravillosa... :)

Y rebienvenido Pequeñoibán, estas pausas siempre vienen bien. Parece que te va más el Bergman de la última-penúltima etapa. Yo también pienso que Persona es su cumbre; algún día comentaré alguna película "menor" de la segunda mitad de su carrera.
Un abrazo!