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jueves, diciembre 27, 2007

2007: mis 10 recuerdos literarios

Momento de balances. Hoy libros, otro día de esta semana cine. Selección dispersa y bastante caótica, pero importante para mí, creo que recomendable para cualquiera.

1.-Vila-Matas. El primero tiene que ser el nombre más importante para este blog en el último año. No sólo porque llegó, comentó, respondió, se presentó e incluso nos citó, con el acicate que eso supone y la energía que aporta a una tarea que muchas veces parece inútil y absurda. No sólo porque demuestre que se puede ser uno de los grandes sin estar endiosado, o porque cada movimiento suyo sea tan asombrosamente natural y cercano. No sólo porque me haya dejado boquiabierto, dado que nunca hubiera imaginado el alcance que puede tener un modesto blog. También porque en estos meses he leído buena parte de su obra, de la que antes sólo conocía (y ya admiraba profundamente) un par de "novelas", y porque me ha hecho reflexionar sobre cosas que nunca había imaginado y me ha hecho ver las ciudades como algo mucho más importante que un mero escenario de aventuras. ¿No es Vila-Matas el gran poeta contemporáneo de la urbe? Ahora cada calle es distinta, en cada esquina se abalanzan odradeks y en las fachadas se camuflan los sueños. Puede ser Praga, Budapest, Barcelona, Lisboa, Nantes, Veracruz. Puede ser París. Puede ser mi ciudad, tu pueblo, su aldea...


2.-Philip Roth. Cuando creía que ya había leído todo lo esencial del versátil judío, me sorprende con la impresionante novelita El animal moribundo, punzante y dolorosa, y con sus últimas vueltas de tuerca metaliterarias: Los hechos y La contravida (probablemente, su novela más ambiciosa: en estructura, contenido y valentía).



3.-La vida instrucciones de uso. Directamente, uno de los libros de mi vida, como ya comenté. Si me preguntaran qué libro de la historia de la literatura me gustaría haber escrito, no tendría ninguna duda.


4.-Crónica del pájaro que da cuerda al mundo. Pensaba incluir a Murakami en general, ya que he leído cinco de sus seis libros traducidos, pero la distancia del "pájaro" con el resto me parece demasiado grande, incluso con el aplaudido Kafka en la orilla. Pese a todo, no se puede negar el encanto, a pesar de la imperfección, de cada una de sus obras. Pero si hay que leer a Murakami, por favor, lean su Crónica del pájaro que da cuerda al mundo.


5.-Corazón tan blanco. Por alguna extraña razón no había leído este título fundamental de la narrativa en castellano de los 90. Desde que lo leí se convirtió en mi favorito del autor, que siempre me cayó bien desde que me enteré de que su película favorita era El fantasma y la señora Muir (aunque para descubrimientos y revelaciones cinéfilas me quedo con su hermano). Ahora habrá que pensar en leer su mega trilogía.


6.-La subasta del lote 49. Tras algunos años vuelvo a Pynchon (aunque aún no me he atrevido con su arco iris) y la sensación no puede ser mejor. Divertidísima paranoia que da la vuelta a todas las convenciones, que nos hace compadecernos del sinsentido de nuestra propia vida. Mandar una carta nunca volvió a ser igual, aunque no queden restos.


7.-Proleterka. Mi descubrimiento de Fleur Jaeggy, del que salgo cautivado. Con su prosa cortante, tan gélida como evocadora, y su gusto por lo esencial, por el gesto, los matices. Seguiremos leyéndola.


8.-Tristam Shandy. En un año en que he dejado un poco de lado los clásicos (me sorprendo al no haber leído a ninguno de mis adorados franceses o rusos decimonónicos), el libro de Sterne ha sido, probablemente, la lectura más moderna, inteligente y divertida que ha caído en mis manos. Poco queda que no se haya dicho ya, incluida la fantástica traducción de Javier Marías.


9.-Contra la interpretación. Como ensayo, me quedo con este libro ya antiguo de la gran Susan Sontag. Algunas ideas pueden parecer muy propias de su época, pero hay que aplaudir tanto la valentía como la agudeza y profundidad de muchas observaciones. El capítulo sobre Vivre sa vie, probablemente, mi lectura de cine favorita.


10.-Pessoa. Por último, el que siempre está para momentos inciertos. Cuando una novela es una losa pero quieres leer algo realmente íntimo y concreto, es una gozada abrir a cualquiera de los múltiples pessoas. Porque todas las listas de amor son ridículas.