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jueves, septiembre 14, 2006

Truffaut, Godard, Marker y los franceses

No sabía qué película comentar de las tres que he visto en las últimas veinticuatro horas, así que tomaré el camino intermedio, porque tienen bastantes cosas en común, como que son francesas y próximas a la Nouvelle Vague.



Primero he entrado de lleno en el Chris Marker más puro con su obra maestra Sans soleil, de la cual recomiendo la crítica de Tren de sombras y Miradas. No tengo más que añadir a eso. La película es imagen y memoria, fascinante de principio a fin. Y me quedo con un detalle: la genial aproximación a Vertigo, la peli de Hitchcock, que me lleva a pensar en otro gran homenaje que le hizo Terry Gilliam en 12 monos, que a su vez era un remake de La Jetée, del propio Marker... Curioso, ¿verdad?

Después me las vi con el penúltimo Truffaut que me quedaba, "El amante del amor", que no comencé con demasiadas expectativas debido a algunas cosas que había escuchado. La verdad es que la película tiene altibajos, pero está rodada con una ternura y una comprensión de los personajes admirables. Tiene momentos extraordinarios, y el fantasma de la misoginia que planea durante buena parte del metraje acaba dando la vuelta y demostrándonos que todo está en las personas...

Por último tocó Alphaville, o Lemmy contra Alphaville, del siempre polémico J. L. Godard. Hay que decir que es, de las que he visto, su película más narrativa accesible al gran público (sin olvidar que es Godard, claro). Se trata de una extraña mezcla de cine negro (desde el principio se aprecia la perenne sombra de Hammet) y ciencia ficción, aunque resulta algo extraño ver el futuro como si fueran los años 60 (en cuanto a vestuario, decorados y demás). Además, tenemos las cosas de Godard, siempre interesantes: innumerables citas cinéfilas (Nosferatu), literarias (Paul Eluard), de cultura popular (Dick Tracy, Flash Gordon), disgresiones surrealistas, diálogos líricos y filosóficos, y experimentales juegos de luces (maravillosa secuencia en el hotel). Y aquí resaltar otra cosa. Truffaut realizaría dos años después Farenheit 451. Godard siempre fue el cerebro y Truffaut el corazón de la Nouvelle Vague. En Alphaville se consigue la alienación de la persona mediante restricciones emocionales (llorar equivale a ser condenado a muerte) que conducen a la anulación intelectual. En Farenheit ocurre al contrario, la censura intelectual de la prohibición de libros transforma a los habitantes en seres asépticos, sin emociones. ¿Dos maneras diferentes de llegar al mismo lugar? ¿Por qué Godard elige la supresión emocional y Truffaut la intelectual? ¿No sería más lógico lo contrario?



En fin, he estado pensando y creo que Francia tiene el mayor número de grandes directores de la historia del cine.

-Hermanos Lumière
-George Meliès
-Jean Vigo
-Abel Gance
-Marcel Pagnol
-Jean Renoir
-René Clair
-Marcel Carné
-Jean Cocteau
-Julian Duvivier
-Jacques Tati
-Jacques Becker
-H. G. Clouzot
-René Clement
-Robert Bresson
-Max Ophüls (éste de adopción)
-François Truffaut
-Jean LUc Godard
-Eric Rohmer
-Claude Chabrol
-Jacques Rivette
-Alan Resnais
-Jacques Demy
-Agnès Varda
-Chris Marker
-Louis Malle
-Jean-Pierre Melville
-Claude Sautet
-Jean Eustache
-Maurice Pialat
-Philip Garrel
-André Techiné
-Bertrand Tavernier
-Leos Carax
-Erick Zonca
-Robert Guediguian
-Patrice Leconte
-Olivier Assayas
-Laurent Cantet
-Arnaud Desplechin
-Claire Denis


Y me dejo muchos muchos en el tintero (unos sin querer, otros a propósito...) ¿Alguien da más? ¿Cuál sería vuestro pódium? Yo creo que me quedaría con Bresson, Rohmer y Truffaut, sin ningún orden, y en el banquillo Godard y "los breves": Eustache y Vigo... Pero está difícil...