jueves, septiembre 29, 2016

Crónica 64 Festival de San Sebastián



Crónica 64 Festival de San Sebastián
Jon Arróspide

La gran cita con el cine en España, el 64 Festival de San Sebastián, volvió a mantener el excelente nivel que ha ido manteniendo desde hace bastantes ediciones, objetivo que se antoja complicado a priori teniendo en cuenta el gran esfuerzo que sus organizadores tienen que realizar para contentar al público que abarrota las salas de exhibición, entre exigentes críticos y espectadores en busca de entretenimiento.
Nocturama, de Betran Bonello

Los estrenos de Nocturama de Bertrand Bonello y Lo tuyo y tú de Hang Sang-soo en la Sección Oficial se convirtieron en en dos de los títulos más atractivos de la edición. Mientras que Bonello dividía a la crítica con su película electrónica y política, Hang Sang-soo entregaba a sus seguidores otra película al más puro estilo del coreano: diálogos, cotidianeidad y frescura. Algo que Jonás Trueba no lograba con La Reconquista, frustrante intento por llevar a España el cine del coreano pero sin la gracia y la sencillez de este. A pesar de su valentía en el planteamiento, el film se antoja pedante y, por momentos, tedioso.

Lo tuyo y tú, de Hong San Soo


Esta edición también se hizo con los dos thrillers españoles más atractivos del año (junto a Tarde para la ira de Raúl Arévalo). Alberto Rodríguez presentó El hombre de las mil caras, después de triunfar con La isla mínima), y Rodrigo Sorogoyen hizo lo propio con Que dios nos perdone. Eficientes y entretenidas películas que han acabado acaparando numerosas nominaciones para los premios de la Academia de Cine Española. La otra gran apuesta del cine español de gran presupuesto, en este caso fuera de concurso, fue la decepcionante Un monstruo viene a verme de J.A. Bayona. Almibarada superproducción previsible y, a ratos, bastante aburrida. Apelando también a los sentimientos lacrimógenos del espectador, Your Name de Makoto Shinkai tuvo una buena acogida, confirmando que la apuesta anual de los programadores por un título anime (como ya ocurriera en la pasada edición con El cuento de la princesa Kaguya de Isao Takahata), es una apuesta segura y efectiva.

Lady Macbeth de William Oldroyd

La gran sorpresa, al menos en el palmarés, la dio la película china Yo no soy Madame Bovary de Feng Xiaogang, de la que casi se habló más del atrevimiento formal en su realización que del relato en sí. Otro drama que sonó en las quinielas previas al fallo del jurado, fue Lady Macbeth de William Oldroyd, firmada con una sobriedad y contención extraña para tratarse de una ópera prima. The Giant de Johannes Nyholm, otro debut interesante, aborda la historia de un chico autista con deformidades, que encuentra a través del deporte una vía de comunicación y reafirmación. Las ensoñaciones del protagonista están rodadas con un lirismo y belleza plástica que se convierten en lo más atractivo de la película.

El resto de selecciones estuvo a un nivel altísimo, cada una con su personalidad muy marcada. Con Nuevos Directores pudimos descubrir una de las joyas escondidas del festival, su paso fue discreto pero no la sensación de gran película que dejó Luces de verano de Jean-Gabriel Pério, historia de amor con el recuerdo de Hiroshima evocado a través del paisaje contemporáneo de la ciudad japonesa. Otra ciudad, con sus calles y postales urbanas, es la protagonista de la segunda película del colaborador de Jim Jarmush, Gabe Klinger. Con Porto, Klinger juega a mirarse en el espejo del cineasta norteamericano para llevárselo a su propio terreno. Park de Sofia Exarchou , otro exponente más del particular cine que está exportando Grecia tras el éxito internacional de Yorgos Lanthimos, le arrebató el premio al título español de la selección, María (y los demás) de Nely Reguera.

Bárbara Lennie en María y los demás



Horizontes Latinos lleva cada año convirtiéndose en una cita obligada para todos los cinéfilos debido al gran momento del cine que se rueda en Latinoamérica, con nombres consagrados como Milagros Mumenthaler y La idea de un lago, la gran sorpresa en la edición de 2011 con la sorprendente Abrir puertas y ventanas, o Amat Escalante y La región salvaje, película extrema, atrevida y bizarra, rebosante de erotismo y extrañeza a partes iguales. Pero también se colaron interesantes nombres a los que seguir la pista como La larga noche de Francisco Sanctis de Andrea Testa y Francisco Márquez, Alba de Ana Cristina Barragán o Rara de Pepa San Martín.
La larga noche de Francisco Sanctis
            Zabaltegi sigue apostando por los títulos más arriesgados, desde una radicalidad desde la puesta en escena contundente y minimalista como Ejercicios de memoria de Paz Encina, o incluso desde la misma duración de la película con la aclamada A lullaby to the sorrowful mistery de Lav Díaz, casi 500 minutos que rompían cualquier planning en los horarios de la parrilla del festival, pero que regalaban algunos de los momentos cinematográficos más personales y brillantes del año. Con un envoltorio más accesible, pero también con un sello muy particular, Jeff Nichols entregaba un blockbuster envenenado en cuanto su apariencia, Midnight special. Fiel también a su estilo, Terence Davis se lleva a su terreno el biopic para narrar la vida de Emily Dickinson como si la poeta americana formara parte de cualquier personaje de ficción creado en sus películas en A quiet passion. En la búsqueda de esas formas tan particulares de narrar por parte de directores únicos, Zabaltegi se apuntó dos tantos más con sendos títulos imprescindibles. Por un lado, El Ornitólogo de Joao Pedro Rodrigues, inédito cruce entra las películas de supervivencia y una relectura de Pedro Páramo -pagano y frondoso- con fuertes dosis de homoerotismo. El otro título a destacar, el debut de Koldo Almandoz Sipo Phantasma, delicioso híbrido documental que propone una travesía en la búsqueda de la tumba de F. W. Murnau, con una relectura de las vampíricas imágenes de Nosferatu (1922) de por medio.
El Ornitólogo, de Joao Pedro Rodrigues

No hay comentarios: